Suzzanna Enterrada viva

Suzzanna Enterrada viva

Suzzanna Enterrada viva

Suzzanna Enterrada viva Suzzanna y Satria han estado casados durante siete años, pero no han recibido la bendición de tener hijos. Viven con tres asistentes: Mia, Tohir y Rojali. Cuando Suzzanna finalmente queda embarazada, su marido Satria se ve obligado a abandonar el país por motivos laborales. Cuatro de sus trabajadores ven en su marcha la oportunidad perfecta para vengarse de su jefe y robar su casa. Sin embargo, las cosas no salen según lo previsto: cuando los ladrones entran en la casa se topan con Suzzanna y la asesinan por miedo a ser acusados de un delito. Aterrorizados por lo sucedido, deciden enterrar su cuerpo en el jardín de la casa. A la mañana siguiente, Suzzanna se despierta en su cama como si nada hubiese sucedido.

En 1780 en Francia, el joven Conde Philippe, señor de Coetquen, acaba de casarse con la bella Christine, hija de un pescador pobre del oeste. A pesar de su origen humilde, Christine es bien recibida por los amigos de Philippe, y la joven duquesa Dominique de Matignon le demuestra una sincera amistad. Los jóvenes hermanos de Philippe: Ferdinand y Gael, están satisfechos con su matrimonio, pero temen por la herencia paterna. Ferdinand, celoso del poder y la autoridad de Philippe, ve en peligro cualquier reclamación futura ya que Christine está embarazada. Su hijo será el único heredero del patrimonio Coetquen.

Gael desea casarse con Dominique de Matignon, la cual odia a Christine. Ferdinand aprovecha los temores de Gael para llevar a cabo un plan que quitará de en medio a su joven cuñada y al niño que lleva dentro. De modo que aliándose con Morel, el intendente del castillo, los dos hermanos, aprovechan la ausencia de Philippe, y encarcelan a Christine en el calabozo de una torre del castillo, asegurando que esta ha muerto. Cuando Philippe vuelve al castillo y se entera de la muerte de su esposa, queda abrumado por el dolor y cada vez tiene menos interés en los asuntos del castillo. Ferdinand poco a poco se convierte en el amo indiscutible.

Mientras, la pobre Christine vive una miserable existencia en el calabozo de la torre, esperando el final de su embarazo. Un día casi muere ahogada en su celda a manos de Ferdinand, decidido a matarla sin que se entere su hermano Gael, pues este no quiere ser cómplice de ese terrible pecado. Ella es salvada casualmente por el intendente, el cual está tentado de contárselo todo a Philippe. Ferdinand, sin embargo, sospecha algo y le amenaza. El intendente aprovechando la oportunidad chantajea a sus amos; guardará silencio, a cambio de que Ferdinand se case con su hija Odette, Ferdinand calla, pero no hay duda que ya ha condenado a muerte a su cómplice.